“Arrugas”, borrosos recuerdos

Recuerdos de una vida que van desvaneciéndose

Llama la atención que se haya trasladado muy pocas veces al cine o la literatura un tema tan actual como el papel que tienen los ancianos en nuestra sociedad y cómo son tratados por sus respectivas familias. Hace pocas semanas hablábamos de “El cochecito” y de cómo ignoraban los familiares a Pepe Isbert con sus caprichos y también, aunque fingidos, a sus dolores de rodillas. Antonio Mercero intentó hacer una película honesta y en clave de homenaje a los últimos retazos de la vida del ser humano y a los enfermos de alzhéimer, trastorno horroroso donde los haya y que él mismo padece. Sin embargo resulta extraño que no haya sido hasta el año 2007 donde ha llegado uno de los relatos más demoledores, sinceros y rotundos sobre la ignorada tercera edad. Y llegó gracias a Paco Roca y su obra “Arrugas”.

 

La historia empieza en una sucursal de un banco, donde nuestro protagonista, Emilio, niega a una pareja un préstamo hipotecario. Pero en seguida nos damos cuenta de que Emilio está postrado en una cama, y que la pareja que estaba hablando con él son realmente su hijo y su yerna, que intentan hacer que se coma una sopa. Harto del deterioro mental de su padre, su hijo decide ingresarle en una residencia para ancianos. El relato se centra exclusivamente a las vivencias de Emilio dentro de la “cárcel” donde le ha metido su familia. Desde el primer momento se junta con Miguel, un anciano un tanto avaro y egoísta; Antonia, una mujer que guarda las cosas más insignificantes que se va encontrando; y Dolores y Modesto, una pareja que lleva toda la vida junta y ni la residencia podrá separarles hasta que inevitablemente su vida termine.

 

Pero además de tratarse de las vivencias y miserias que se dan dentro de esos sitios que todos aborrecemos y del aburrimiento que sufren los ancianos en su rutina diaria, Roca focaliza la historia desde el punto de vista de Emilio y su evolución con la enfermedad del alzhéimer. Con ejemplos sencillos pero claros, somos testigos de la pérdida de memoria, del lenguaje y de la capacidad de razonar de Emilio, y de cómo él va tomando en un principio consciencia de la magnitud de su enfermedad aunque se niegue a verlo.

 

Para mi gusto son los momentos en los que el autor evoca al pasado de los protagonistas los más emotivos. Como si se tratase del llamado “tiempo abolido” (muchos de los que leen ahora mismo me matarán), Roca nos transporta a los retazos de memoria que aún quedan vivos dentro de las cabezas de los ancianos, viviendo en el pasado más que en su triste y desolador presente. Este cómic posee una humanidad pocas veces vista para contar un momento de la vida que, aunque no queramos reconocerlo, sabemos que llegará tarde o temprano.


Escrito por , 2 septiembre 2010, 11:14

3 Comentarios

  1. Segundo de Chomón dice:

    Pues me parece super interesante el comic la verdad. En españa hay una cantera bastante grande de buenos escritores y dibujantes de comic. Yo me permito recomendar dos, que también son españoles. ‘El arte de volar’ de Antonio Altarriba y Kim y ‘Tu me has matado’ de David Sanchez.

  2. marbe dice:

    Mmm, interesante. Cuando me lo lea comentaré, que me ha entrado curiosidad

  3. Celia dice:

    Me pareció maravilloso, todavía recuerdo como me reía con algunos personajes y sus situaciones, de un humor increíble. Y cuando toca la fibra, la toca hasta el fondo.

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