Radiohead, “The King of Limbs” y los modelos de distribución

¡Extra, extra...!
Desde el atípico lanzamiento de “In Rainbows”, allá por 2007, la industria musical y la prensa especializada tienen a Radiohead como una especie de oráculo, cinco visionarios que abren nuevos caminos en estos tiempos inciertos para la distribución y venta de música. Entonces sorprendió la decisión de lanzar un disco en formato digital antes que físicamente, y, sobre todo, el modelo de “tarificación” elegido. Los medios afirmaban, erróneamente, que Radiohead había decidido regalar su nuevo álbum. Lo que en realidad ocurrió fue que el usuario tenía la potestad de decidir cuánto quería pagar por la versión digital de esas canciones, y existía la posibilidad de, en la correspondiente casilla, teclear simplemente “0″.
Es una diferencia sutil, pero importante. En declaraciones posteriores Thom Yorke aclaró que no pretendían asentar ningún modelo para la industria, sino que simplemente tenían una colección de canciones que querían lanzar lo antes posible. De paso, comprobaron cuánto vale para el público su música, qué cantidad de gente está dispuesta a pagar por ella y cuanto. Aquí también hay otra diferencia importante: No es lo mismo un álbum en mp3 que un CD o, más aún, un LP. El propio “In Rainbows” fue vendido más adelante en tiendas en esos dos formatos, con ventas más que aceptables para los tiempos que corren. Y eso a pesar de que cualquiera había podido descargarse la música con anterioridad.
¿Y por qué se produce este fenómeno? Stanley Donenwood, el encargado de diseñar todos los lanzamientos de la banda de Oxfordshire, aporta una reflexión muy interesante en un artículo publicado en Creative Review: A día de hoy, en lugar de discos, lo que se vende en las tiendas bien podría ser simplemente “packs de arte”, ilustraciones, letras, pósteres y merchandising, sin vender música en formato físico y para complementar unas canciones que raramente se escuchan en algo que no sea un iPod o un ordenador. Esto es perfectamente válido para el CD (es habitual comprarlo, ripearlo y que nunca más vuelva a tener uso), pero no tiene una aplicación exactamente igual para el vinilo, consideraciones acerca de la calidad de sonido aparte, al ser un medio analógico y no tan fácil de digitalizar.
Radiohead – Lotus Flower
Radiohead – Lotus Flower por Suchablog
Ahora, por fin, nos llega la edición física de “The King of Limbs” a los que la encargamos en su día (aún está disponible, por cierto), y se da exactamente esa situación de la que habla Donenwood. Ya sabemos todos cómo es la música de “The King of Limbs”: Compleja, poco melódica, siempre interesante. Pero… ¿cómo es su arte?
Lo primero que uno se encuentra es una bolsa de plástico semitransparente, de tamaño un poco menor que un LP tradicional (10 pulgadas en lugar de las habituales 12), con la portada del disco impresa. Una vez abierta, con mucho cuidado si no se quiere deteriorar, hay un CD y dos discos de vinilo transparente. Hay que destacar que la estructura del álbum cobra más sentido cuando se distribuye en este formato: Pares de canciones, uno en cada una de las cuatro caras. Además, un periódico de gran tamaño que hace las veces de libreto, con pinturas de Stanley Donenwood, textos y poesías; y una hoja de cartón dividida a modo de minúsculos sellos, sin una utilidad clara, aunque se ha sugerido que se parece mucho a los papeles en los que se empapa el LSD. Todo ello está diseñado con gusto y atención al detalle, especialmente el periódico y los vinilos transparentes.
Es curioso que Radiohead y Donenwood hayan elegido asociar el formato físico del álbum a un (otro) medio moribundo como es la prensa en papel. Y que, a pesar de que en palabras de este último, han concebido “The King of Limbs” como un objeto efímero, que con el tiempo acabará por deteriorarse, lo hayan diseñado con tanto esmero. Los álbumes no son sólo la música que contienen, aunque esta suponga el 99% de la impresión final que recibe el oyente y se pueda prescindir sin demasiados problemas del resto: “The King of Limbs” es el mismo disco para el que se lo haya bajado gratis de un foro y para los que han pagado los 36 euros de la edición de coleccionista. Pero estos últimos tienen más alicientes a la hora de sumergirse en la música, aunque sólo sea por el muy mundano motivo de recuperar la inversión.
La distribución digital es un mundo lleno de posibilidades, una herramienta maravillosa para hacer llegar la música a cualquier sitio, sin barreras y al instante, eliminando costes superfluos. No es el futuro, es el presente, por mucho que le pese a algunos. Pero no deberíamos dejar que debido a ella desaparezca el formato físico, entendido no como CD cutre encajado en un trozo de cartón por el indecente precio de 20 euros, sino como esos packs de arte de los que habla Donenwood y de los que “The King of Limbs” es un gran ejemplo.
Escrito por Gabriel González, 17 mayo 2011, 10:55

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